Señor, cada vez que contemplamos tu imagen destrozada recordamos los momentos de dolor y muerte de nuestro pueblo. Te han dejado sin tus brazos pero desde ahí nos manifiestas tu bondad y el abrazo de Dios.
Te han dejado sin tus pies, pero contigo seguimos caminando a la luz de la pascua en medio de la oscuridad.
Danos una nueva mirada para saber descubrir los signos de esperanza, de justicia y fraternidad.
Amén
VII Aniversario de la masacre de Bojayá, mayo 2 de 2009
|